Viajando con Luggie

 

Ya hemos vuelto de Praga, así que paso a compartir la experiencia:
Para viajar en avión con el scooter Luggie, la mejor opción es solicitar previamente a la Compañía la Asistencia en Aeropuerto, indicando que se viaja con silla propia (plegable y no facturable).
El principal escollo lo he tenido (curiosamente) en el personal de mostrador. Ahí te puedes encontrar gente más o menos colaboradora. Si te encuentras a una funcionaria inflexible, totalmente cuadriculada y hablando inglés con acento checo…la cosa puede hacerse algo tediosa.
Por ello, y siempre que la compañía lo permita, lo aconsejable es viajar solo con equipaje de mano (no facturar) y gestionar el checking vía móvil. Así vamos directamente a la puerta de embarque y evitamos algunas explicaciones. En Lufthansa lo pude hacer y todo fué como la seda. Sin embargo Swiss (del mismo grupo Lufhthansa) no me permitió hacer el checking móvil y el asunto se complicó un poco.
Si intentan hacerte facturar el Luggie hay que negarse, alegando que el tratamiento es idéntico al de una silla de bebé. Hay quien te pregunta por el peso del scooter y, en una entrañable demostración de preocupación por sus compañeros, pueden llegar a ponerte problemas porque «It is very heavy for one person», …no es cierto, en cuatro vuelos y con cuatro asistentes nadie se ha roto la espalda transportando el Luggie.
Una vez que activan el protocolo de asistencia, ya no hay ningún problema. Hay una persona que te acompaña hasta la puerta del avión. Ahí se pliega el Luggie y lo bajan a mano a un lugar protegido en la bodega. Al aterrizar y mientras baja el pasaje (los discapacitados deben de bajar los últimos…son las normas…) te suben el Luggie a la puerta del avión. Si tienes que hacer transbordo te acompañan con todo el apoyo que necesites hasta el vuelo siguiente. Perfecto.
Hay que explicar que la batería es seca, de litio y desmontable. Este aspecto parece que lo tienen todos bastante claro. No he tenido que mostrar ninguna documentación ni certificado que lo acredite. Lo que sí es aconsejable es llevar la bolsa para transportar la batería, ya que hay que quitarla del Luggie y llevarla en cabina como un bolso de mano.

 

Por otro lado, Praga no es una ciudad muy adaptada que digamos. Las calles del centro están adoquinadas y con un escaso mantenimiento. Hay juntas y huecos entre adoquines en los que cabe el Luggie entero, jeje. Aparte de bromas, es bastante incómodo: el firme no puede ser más irregular y las aceras tienen unas inclinaciones laterales imposibles, por no hablar de las cuestas empinadísimas, de la falta de rampas, las vías de los trams, etc. En fin que hay que tomárselo con mucha paciencia.
La batería puede llegar a durarte todo el día si no le das mucho «trote». Si vas a circular sin parar, o bien hay que llevar una batería de recambio, o bien llevar el cargador y recargarla en el restaurante durante la comida.
Espero que la experiencia y la información sea útil a otros usuarios.
Un saludo.
Pedro Ruiz de la Rosa

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Un comentario

  1. En mi primer viaje de prueba, en el barco Palma – Valencia, ningún problema más allá de que el barco no está preparado para que circulen por él personas PRM, con rampas imposibles y un aseo adaptado tras un buen escalón.
    En la vuelta con AIR BERLIN a pesar de haber ido expresamente a comprar el billete personalmente al aeropuerto, ni la persona que me atendió, ni el servicio telefónico, ni por correo electrónico conseguí que reseñaran en mi reserva que yo llevaba la silla plegable y no facturable. En la desesperacion de los días previos (no era ni siquiera un problema de idioma) recordé tener un conocido que trabajaba en la línea aérea en Alemania y milagro con solo mi nombre encontró la reserva, la actualizó y en el viaje no tuve problema alguno en el trayecto.

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